No siempre somos indiferentes por maldad.
A veces lo somos por comodidad.
Vemos al que necesita ayuda.
Al que carga algo que no puede solo.
Al que está a unos pasos de nosotros… y aun así parece invisible.
Y decidimos no mirar demasiado.
Porque si miramos, sentimos.
Y si sentimos, nos incomodamos.
Y si nos incomodamos, tal vez tengamos que hacer algo.
Vivimos en una época donde vemos tragedias en alta definición. Hambre, guerra, soledad, ansiedad, abandono. Todo pasa por nuestra pantalla antes del desayuno. Pero mientras más vemos, menos reaccionamos.
Nos acostumbramos.
La necesidad dejó de sorprendernos.
El dolor dejó de interrumpirnos.
El sufrimiento se volvió parte del paisaje.
Pero hay algo más inquietante: muchas veces no hablamos de grandes crisis globales. Hablamos del que está a nuestro lado.
El compañero que claramente no está bien.
El familiar que cambió su manera de hablar.
El amigo que dejó de aparecer.
El vecino que envejece en silencio.
Y aun así preferimos no profundizar.
“Seguro está bien.”
“No quiero invadir.”
“No es mi problema.”
“No tengo tiempo.”
Tal vez el problema no es que no veamos.
Es que no queremos ver lo suficiente como para que nos afecte.
Porque cuando la necesidad tiene nombre y rostro, deja de ser abstracta. Y lo abstracto es más fácil de ignorar.
Cuestionar esto es incómodo.
¿En qué momento empezamos a proteger más nuestra agenda que nuestra empatía?
¿En qué momento decidimos que mientras no nos pidan explícitamente ayuda, no tenemos responsabilidad?
La indiferencia rara vez se presenta como crueldad. Se presenta como distracción. Como prisa. Como cansancio. Como exceso de ocupaciones.
Pero el efecto es el mismo: alguien sufre solo… teniendo compañía a unos pasos.
Tal vez no podemos resolver todos los problemas del mundo.
Pero sí podemos dejar de fingir que no vemos los que están frente a nosotros.
A veces no se necesita una gran solución.
Se necesita presencia.
Una pregunta sincera.
Un “¿estás bien?” que no suene automático.
La pregunta incómoda es esta:
Cuando alguien necesitaba de ti…
¿miraste a los ojos o miraste hacia otro lado?
Y más aún:
¿Qué estás evitando ver ahora mismo?

Leave a Comment